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Sommelier, una nueva figura en el servicio y en la cata de vinos

Con  poco más de una década en la Argentina, la  formación en Sommellerie gana lentamente espacios en la creciente industria vitivinícola y gastronómica local.

No pasó mucho tiempo desde que el mercado de vinos y la gastronomía en general, comenzó a acostumbrarse a la presencia del Sommelier, como un referente y comunicador de esta noble bebida. En los albores de este siglo, el consumidor de vinos argentinos, poco o nada sabía de su función. Un simple dato grafica este desconocimiento: se decía (o se escribía) erróneamente hasta su nombre, sumiller, Sommelier, somelier, Sommellerie, sommeller, y de todas las posibilidades más!

La llegada de esta “figura” del vino, llegó de forma casi obligada con el gran crecimiento de la industria vitivinícola local. La favorable revolución que atravesó este sector iniciado los `90, fue dejando con los años un gran universo de vinos de alta calidad. En una historia cercana, solo se hablaba de vinos blancos y tintos e, incluso, se mal usaban términos tales como Borgoña o Chablis.

En apenas una década, el escenario productor cambió y el consumidor quedó atónito viendo como repentinamente las góndolas del mercado se comenzaron a poblar de un gran surtido de botellas.

Se comenzó a hablar de las cepas (Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, etc); de las crianzas (roble francés, americano, primer uso…); de los diversos aromas del vino, catas y degustaciones comenzaron a ser habituales, e innumerables situaciones y demás productos afines.

Fue entonces el Sommelier, quién con sus conocimientos no sólo en vino, sino también en Productos Gourmets, Coctelería, Maridaje entre vinos y comidas, se involucró copa de degustación en mano, en el mercado doméstico asesorando y comunicando sobre estos saludables cambios cualitativos.

La Sommellerie, si bien nueva en la Argentina, no lo es en el mundo. Sus orígenes se remontan a Francia, para mediados del siglo XVIII, contemporáneo al nacimiento de la gastronomía. Existía en la edad media una persona encargada del aprovisionamiento de las bebidas y demás vituallas, pero circunscripta al marco suntuoso de príncipes y castillos.   Su etimología refiere justamente a la “persona responsable de las cargas”, del Latin, Sommier y por extensión, Sumiller.

Fue el nacimiento de los lugares de comida, los primitivos restaurantes, con sus correspondientes bodegas, que necesitaron de un responsable de este servicio. Se puede afirmar que el servicio del vino no existía, fue inventado.

Y poco a poco se fue delineando y gestando el rol de una personalidad, que en cualquier restaurante del mundo donde se precie de hacer un buen servicio de vinos, será un Sommelier quien se encargue de ese descorche.

En Argentina, se involucra más lentamente, pero a paso firme. Acompañando la inserción de tamaño numero de etiquetas en un mercado ávido de información. El Sommelier es indudablemente, el nexo indispensable entre el productor y el consumidor.

Raymundo Ferraris
Sommelier