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La experiencia de Mariano Zichert en la Coupe du Monde de la Pâtisserie

A poco más de un mes de la finalización de la Coupe du Monde de la Pâtisserie hablamos con Mariano Zichert, profesor de pastelería y panadería en Gato Dumas colegio de gastronomía en la sede de Rosario y Buenos Aires,  sobre el balance que hace luego de su segunda experiencia consecutiva representando al país en esta prestigiosa competencia mundial luego de obtener el 13º lugar junto al equipo argentino, mejor posición latinoamericana.

Mariano fue el encargado de hacer la escultura de chocolate, el postre al plato y el postre de 100% chocolate. La temática que usó el equipo argentino de pastelería fue el tango desde la perspectiva de la música, haciendo uso de unos de los estandartes nacionales a nivel mundial.

 

A un mes de haber finalizado la Coupe du Monde de la Pâtisserie ¿Qué sensación te dejó esta segunda experiencia representando al país?

  Es para mi un Honor y un orgullo poder representar por segunda vez a la Argentina en la Coupe du Monde de la Pâtisserie. El evento más importante de la pastelería mundial.  Un desafío que me lo he tomado con mucha responsabilidad y que me ha ayudado a crecer enormemente en lo profesional. El hecho de que sea la segunda vez  me dio mucha tranquilidad en la competencia porque ya conocía los lugares de trabajo y las condiciones en las que se desarrolla el evento,  esto me permitió disfrutar y  aprender mucho de los grandes pasteleros y los grandes equipos, cosa que en la primera vez, los nervios a veces no nos permiten aprovechar al máximo la experiencia.

  

¿Cómo fue la preparación y cuánto influyó en el día de la competencia?

Para esta competencia nos estuvimos preparando durante 8 meses aproximadamente, tiempo en el que definimos los productos a realizar y toda la parte artística. Entrenamos en una primera etapa individualmente y a medida de que se acercaba la fecha de la competencia los entrenamientos fueron más exhaustivos y en equipo, a fin de poder coordinar el trabajo y las presentaciones, esta última etapa la realizamos en un box montado con las mismas dimensiones que el de la competencia y con los mismos equipamientos.

Ya con todo definido viajamos a Lyon una semana antes de la competencia, más específicamente a Saint Chammond. Un pueblo situado a 60 km de Lyon en las montañas. Donde El Prestigioso MOF (mejor obrero francés) Jean Phillipe Gay nos cedió su obrador para que pudiéramos entrenar y preparar nuestros equipos y productos. Esta última parte fue fundamental para la competencia ya que pudimos probar los productos que aquí por diferentes razones no podemos conseguir. Y adaptar nuestras recetas y piezas artísticas a las diferentes temperaturas y altitudes. Todas las etapas del entrenamiento y sobre todo esta última nos dieron la seguridad para poder desempeñarnos con soltura y profesionalismo dentro del box de trabajo.

Cabe aclarar que la competencia se desarrolla en 10 hs y que todas las entregas de los productos tienen un timing explícito, que hay que respetar y para ello  es necesario estar bien preparado.

 

Más allá del resultado, ¿cómo ves a la pastelería nacional con el resto de los países?

Este año quedamos nuevamente en el puesto 13. Y nuestra expectativa era el 10. Pero estando en la competencia nos hemos dado cuenta de cómo ha subido el nivel en general de todos los países, nos encontramos con una competición muy dura y de mucho nivel. Este puesto nos ubica detrás de los países europeos y de los más fuertes de Asia, por lo tanto nuestra pastelería queda muy bien posicionada y con un muy buen nivel.  Y por sobre todas las cosas vemos que año a año la Pastelería Argentina se acerca a los estándares Europeos y nos vamos ganando el respeto de  los más grandes.

 

Los nervios a la hora de la competencia, ¿fueron los mismos que la primera vez?

Ya no. Los nervios ya se van controlando con la sumatoria de experiencias, yo para llegar a esta etapa ya he pasado por 2 competencias previas (el campeonato Argentino y la Copa Maya), que no se comparan pero sirven de entrenamiento.

Lo que sucede es una sumatoria de emociones, que hacen aumentar la adrenalina y algunos nervios,  el hecho de representar al país, a tantas personas que nos han apoyado para estar ahí. A nuestros compañeros de trabajo, a las familias, todo eso pasa en un primer momento por mi cabeza, hasta que arranca la competencia y el resto es concentración y Pastelería.

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